07 febrero 2009

Amarillo

El cuerpo estaba tendido, había sido levantado de la silla y colocado en la camilla. Todos juraban que no habían movido nada hasta después de las fotografías.
Dos balas, una pistola. Dos casquillos, dos orificios.
Un hueco en la mano, un hueco en la sien.
¿Qué clase de suicida se dispara en la mano para disparase en la sien? Para dispararse en la la sien con la mano herida. Según las fotos.
Pero no habían huellas, ni pisadas, ni pelos. Las botellas regadas, las colillas de cigarros, la ropa amontonada, la comida, el plato, los cubiertos, todo estaba limpio. "La piel está azulada, ¿qué en su aire parece estar ahogado?" decía la nota. No había ningún lapicero.
Por un momento hubo la sensación de estar dentro de una maqueta, como en CSI.
Se llevaron el cuerpo, y luego ya no.

2 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Una poética interesante. Me gusta como escribes. Nos leemos.

Saludos...

Joriot dijo...

se llevaron su cuerpo y luego ya no... =O i ahora kien podra defenderno?